,, Hay pocos individuos en Brasil y aquí tenemos la misión de cuidar de un vivero muy importante.
Una cría de manatí marino, con apenas unos días de vida, fue rescatada tres veces el mismo día en la Playa de Carnaubinha, en Luís Correia (PI). Serena, como fue bautizada la recién nacida, fue llevada rápidamente a la base de Aquasis en Camocim (CE), donde pasó por estabilización clínica y luego fue trasladada al Centro de Rehabilitación de Mamíferos Marinos en Caucaia, también en Ceará. La cría permanecerá bajo cuidado hasta estar en condiciones de ser liberada. “Ahora, solo regresará a la naturaleza después de seis a ocho años. Es una bebé y el proceso de rehabilitación de estos animales es muy lento”, explica la bióloga Liliana Souza, presidenta de la Comisión Ilha Ativa (CIA), entidad responsable del rescate.
En el momento del rescate, Serena medía aproximadamente 1,23 metros, pesaba 28 kg y aún tenía el cordón umbilical, lo que indica dependencia total de la madre. Un adulto de la especie puede medir hasta 3,5 metros y pesar 500 kg. Aunque es marino, el animal bebe agua dulce de manantiales. Casos como el de Serena suelen estar relacionados con la separación temprana de la madre, ya que el estuario Timonha-Ubatuba es un área de reproducción de la especie, lo que aumenta la ocurrencia de varamientos de crías.
Serena tuvo que ser trasladada de Piauí a Ceará debido a la falta de infraestructura adecuada para la rehabilitación y aclimatación, una etapa esencial para la reintegración a la naturaleza. Desde 2016, otros animales rescatados en el estado también han estado en recuperación fuera de la región. Desde 2001, Ceará cuenta con la primera estructura de cuarentena para crías de manatíes, en funcionamiento en SESC Iparana, en Caucaia.
Especialistas señalan que Piauí alberga la mayor población continua de manatíes marinos del país, desempeñando un papel estratégico en la conservación de la especie, que está en riesgo de extinción. El caso de Serena refuerza la importancia de una respuesta rápida a los varamientos, así como la necesidad de inversiones en infraestructura y cooperación entre instituciones. Actualmente, la cría es un símbolo de los desafíos y la urgencia de fortalecer la conservación del manatí marino en Brasil.
Este rescate contó con el apoyo del Proyecto Faunamar, que actúa desde 2013 en la costa oeste de Ceará, en el estuario de los ríos Timonha y Ubatuba, en la frontera con Piauí. Chico Rasta, fotógrafo del proyecto, explica que este es un trabajo de circularidad, porque la protección del animal es esencial para el equilibrio del ecosistema. “El manatí es extremadamente sensible y está amenazado de extinción. Hay pocos individuos en Brasil y aquí tenemos la misión de cuidar de un vivero muy importante. Esto nos llena de alegría y responsabilidad, pero no se puede hablar de conservación de la naturaleza sin hablar de las poblaciones que habitan estos territorios”, destaca el fotógrafo. Para él, la relación con las comunidades locales es la base del trabajo: “Invitamos a la comunidad a aprender con ellos. Aprendemos del territorio, de los animales, de las personas. Nuestro trabajo es socioambiental”, concluye Chico.